El corazón de la meditación

Aprender a meditar es el mejor regalo que podemos hacernos en esta vida, la meditación nos permitirá emprender el viaje para descubrir nuestra verdadera naturaleza, encontrar la estabilidad y la confianza necesaria para vivir bien y morir bien.

Por suerte, vivimos en una época en  que muchas personas de todo el mundo empiezan a familiarizarse con la meditación en Madrid. Es conocida como una práctica que franquea las barreras culturales y religiosas, permitiendo a quienes  la practican establecer un contacto directo con su propio ser. Meditar es romper por completo con nuestra forma “normal” de funcionar. Es un estado libre de inquietud, exento de competitividad, en el que no hay deseo de poseer ni de aferrarse a nada, libre de cualquier lucha intensa y angustiosa y desprovisto de sed de logros; un estado en el que poco a poco empezamos a liberarnos de todos aquellos conceptos y emociones que nos aprisionan.

EL CORAZÓN DE LA MEDITACIÓN

El propósito de la práctica de meditación  es despertar en nosotros la naturaleza de la mente.

En la quietud y el silencio de la meditación  nos permite realizar varias cosas. En primer lugar, todos los aspectos fragmentados de nosotros que hasta el momento estaba en guerra, se asientan.

En segundo lugar, la práctica de la atención desactiva nuestra negatividad, nuestro dolor y nuestro sufrimiento. Lo importante aqui es, contemplar nuestras emociones y pensamientos, no las  reprimirlas, observarlas con generosidad.

En tercer lugar, esta práctica disuelve y elimina toda nuestra animadversión, desvelando nuestro buen corazón. Solo cuando hayamos eliminados el daño que llevamos dentro seremos verdaderamente útiles a los demás.

LA POSTURA

Son las posturas las que nos ayudarán a realizar una correcta práctica de meditación. Existe una relación entre la postura del cuerpo y la actitud de la mente.

La más sencilla, que está al alcance de todo el mundo, es la denominada postura del sastre, que exige sólo el cruce normal de piernas, para estar más cómodos y erguidos podemos poner un cojín debajo de las nalgas, no es necesario adoptar la postura completa del loto,  La piernas cruzadas representan la unidad de la vida y la muerte, del bien y del mal, de los principios femenino y masculino, lo esencial de la postura es mantener la espalda tan recta como una flecha.

Los ojos: durante la meditación consciente los ojos los dejaremos abiertos y en paz con todo, en lugar de excluir la vida, mantendremos nuestros sentidos, el oído, la vista, el olfato, sin aferrarnos a sus percepciones. Dejamos el ver en el ver, el oír en el oír, sin permitir que nuestro apego intervenga en la percepción.

La boca: cuando meditemos dejamos la boca ligeramente abierta, como si quisiéramos emitir un profundo Aaahh…colocaremos las manos cómodamente sobre las rodillas, la mente a gusto y serena, como si quisiéramos imitar a un Buda, reconociendo nuestra propia naturaleza de Buda y alentándola  de veras a que se manifieste.

MEDITACIÓN Y MÉTODOS

En el budismo existen innumerables métodos de meditación y maneras distintas de domesticar y apaciguar la mente

Nosotros, en nuestro mundo moderno, podemos servirnos de tres técnicas que están al alcance de todos y  cualquiera puede sacar provecho de ellas. Se trata de utilizar un objeto, recitar un mantra, observar la respiración.

1. Utilizar un objeto

Aquí la mente se posa tranquilamente sobre un objeto, busca un objeto que su belleza te inspire, como una flor, un cuadro, un cristal. O algo que represente para ti la verdad, puede ser una imagen de Buda o de tu maestro espiritual es una fuente de inspiración todavía más poderosa debido a la conexión personal que os une.

2. Recitar un mantra

Una segunda técnica consiste en unir la mente al sonido de un mantra. Cuando te sientas agotado, desorientado y emocionalmente frágil, cantar o recitar un mantra puede cambiar por completo el estado de tu mente. El mantra es la esencia del sonido y la expresión de la verdad en forma de sonido; cada sílaba está impregnada de poder espiritual con la bendición de las palabras de los budas.

Un mantra que te recomiendo es OM AH HUM VAJRA GURU SIDDHI HUM, es un mantra de todos los budas, de todos los  maestros y de todos los seres realizados, posee un poder incomparable de paz, curación, transformación y protección.

3. Observar la respiración

Este tercer método es muy antiguo, consiste en dejar reposar la atención en la respiración. La respiración es vida, la expresión más básica y fundamental de nuestra vida, es un proceso fisiológico que se produce de forma natural e involuntario.

Cuando medites respira con naturalidad, como lo harías normalmente, cada vez que inspiras déjate llevar por el aliento, al espirar suelta y liberate de todo aferramiento. Si observas tu respiración en estados de tensión o ansiedad te darás cuenta que respiras de forma irregular y entrecortada; el aire solo llega a la parte alta de los pulmones y no se produce una renovación satisfactoria de los productos de desecho de la respiración pulmonar.

Cuando te encuentres en un estado de tensión toma conciencia de la respiración, detén el mundo unos minutos y respira de forma pausada y profunda; sentiras como con cada respiración la tensión se va disolviendo.

Beneficios de la  respiración consciente

Favorece la oxigenación de todos los tejidos

Favorece las vías respiratorias y las despeja de impurezas

Tiene un efecto estabilizador sobre el ritmo cardiaco

Tiene un efecto relajante sobre el sistema nervioso

Todo puede convertirse en una invitación a la meditación: una sonrisa, un rostro en el metro, la visión de una pequeña flor creciendo en la acera, está atento a cualquier signo de belleza y de gracia, poco a poco te convertirás en un alquimista de tu propia alegría.

Si estamos aquí es para encarnar lo trascendente.


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